Ciudad de México, 29 de octubre de 2026. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), tres veces candidato presidencial y una de las principales figuras de la transición democrática de México, falleció el miércoles 28 de octubre a los 92 años en la Ciudad de México.
El ingeniero civil, reconocido por su participación en la construcción de una oposición electoral al régimen priista, dejó una trayectoria política de más de seis décadas, durante las cuales impulsó reformas democráticas, defendió la soberanía nacional y participó en movimientos sociales y políticos que transformaron el sistema de partidos del país.
De acuerdo con información difundida por personas cercanas a su familia, Cárdenas Solórzano padecía cáncer desde hacía tiempo. Sus restos serán velados este jueves 29 de octubre, de las 10:00 a las 16:00 horas, en el Panteón Francés de Legaria, en la capital del país, donde también descansan los restos de su esposa, Celeste Batel, fallecida en octubre de 2021.
Nacido el 1 de mayo de 1934, Cuauhtémoc Cárdenas fue hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, quien gobernó México entre 1934 y 1940 y encabezó la expropiación petrolera de 1938. Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y comenzó su actividad política dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Entre los cargos que desempeñó destacan los de senador de la República y gobernador de Michoacán, entidad que administró entre 1980 y 1986. Posteriormente, sus diferencias con la dirigencia priista respecto a los mecanismos de selección de candidatos y la falta de democracia interna lo llevaron a encabezar, junto con Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, la Corriente Democrática.
La ruptura con el PRI marcó un momento decisivo en su trayectoria. En 1988 se convirtió en candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, una coalición de partidos y organizaciones opositoras que cuestionó el predominio político del partido gobernante.
Aquella elección estuvo marcada por denuncias de irregularidades y por la llamada caída del sistema de cómputo electoral. El resultado oficial otorgó la victoria a Carlos Salinas de Gortari, pero la controversia provocó una movilización política que impulsó nuevas demandas de transparencia electoral y modificaciones a las instituciones encargadas de organizar los comicios.
Un año después, en 1989, Cárdenas participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática, organización que reunió a distintas corrientes de izquierda y sectores provenientes del PRI. Bajo sus siglas volvió a competir por la Presidencia de la República en 1994 y 2000.
Uno de sus principales triunfos políticos ocurrió en 1997, cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante el voto popular. Su victoria representó un cambio en la administración política de la capital, cuyos gobernantes habían sido designados anteriormente por el presidente de la República.
A lo largo de su trayectoria, Cárdenas mantuvo posiciones vinculadas con la defensa de los recursos energéticos, la participación del Estado en sectores estratégicos, la justicia social y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
En 2014 renunció al PRD, partido del que había sido fundador, en medio de diferencias con su dirigencia y cuestionamientos sobre el rumbo de la organización. A pesar de su separación, continuó participando en el debate público nacional y pronunciándose sobre asuntos políticos, económicos y sociales.
En marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció su participación al frente de la Comisión Consultiva del Petróleo, creada para aportar análisis y propuestas sobre el sector energético y Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las causas que Cárdenas defendió durante su vida pública.
Tras conocerse su fallecimiento, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó sus condolencias y destacó su contribución a la transformación política del país. En un mensaje público, lo describió como “un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país”.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador también lamentó su muerte y reconoció su papel como precursor del movimiento democrático contemporáneo. “Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren”, expresó.
Las reacciones se extendieron a distintas fuerzas políticas. Legisladores y dirigentes de Morena, PRI, PAN, PRD y otras organizaciones reconocieron su participación en la apertura del sistema electoral mexicano y enviaron condolencias a sus familiares.
En la Cámara de Diputados, representantes de distintas bancadas destacaron su trayectoria democrática. El legislador Leonel Godoy Rangel propuso declarar duelo y colocar las banderas a media asta en las plazas públicas del país como reconocimiento a su aportación a la vida política nacional.
La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas cierra una etapa de la historia de la izquierda mexicana, marcada por la ruptura con el sistema de partido hegemónico, el surgimiento de nuevas organizaciones políticas y la apertura de espacios de representación mediante elecciones competitivas.
Su participación en los acontecimientos de 1988, la fundación del PRD y la llegada de la oposición al gobierno de la capital forman parte de los procesos que modificaron la vida política de México durante las últimas décadas del siglo XX.
Le sobreviven sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel, así como sus nietos. Su trayectoria permanece vinculada a la historia de la transición democrática y a la consolidación de la izquierda como una fuerza electoral en México.

